En la retina del ojo existen millones de células especializadas en detectar las longitudes de onda procedentes de nuestro entorno.

Estas células receptoras llamadas conos y bastones, recogen parte del espectro de la luz y, gracias al efecto fotoeléctrico, lo transforman en impulsos eléctricos, que, a través de los nervios ópticos, son enviados al cerebro para crear la sensación del color.

Existen grupos de conos especializados en detectar y procesar un color determinado.

Cuando el sistema de conos y bastones de una persona no es el correcto se pueden producir irregularidades en la apreciación del color. El ejemplo clásico es el Daltonismo. Existen diferentes tipos de Daltonismo, pero, en general, no perciben toda la gama de colores y los confunden.

Debido a que el proceso de identificación de colores depende del cerebro y del sistema ocular de cada persona en concreto, podemos medir con toda exactitud el espectro de un color determinado. Pero el concepto del color producido es totalmente subjetivo y depende de cada persona. Dos personas diferentes pueden interpretar un color dado de forma diferente, y puede haber tantas interpretaciones de un color como personas existen.

Aun así, los colores producen habitualmente las mismas sensaciones en prácticamente todos los Seres humanos en general.

Cada persona tiene su color o colores favoritos. Pero, estadísticamente hablando, la vibración de onda de los colores, influye en las personas produciendo la misma sensación.

Por ejemplo:

El Blanco, te dará idea de pureza, limpieza y de algo higiénico.

El Amarillo, quizás por su analogía con el Sol produce sensación de alegría y optimismo.

El Naranja, da una idea de primavera, renacimiento. Es el color de la fruta que aporta alegría al triste invierno.

El Rojo nos incita a la pasión, por su similitud con la sangre, fuente de vida.

El Verde, nos da sensación de tranquilidad y confianza. Es el color de la esperanza.

El Azul, es el color del que vemos el cielo y nos produce calma, relajación y sensación de paz.

El Violeta, es en general el color elegido para todo lo sacro. No es por azar ya que, todas las culturas coinciden en el mismo color para los temas sagrados.

El Marrón es el color del otoño y de los excrementos. Produce sensaciones diferentes en cada persona, pero, en general, aporta sensación de mediocridad.

El Gris, es ambiguo, porque no es ni blanco ni negro. Las personas que prefieren el gris, también suelen preferir la discreción y el pasar desapercibidas.

El Negro, produce a la vez sensación de tristeza y de elegancia. Ya que es la absorción de todos los espectros, las personas que sienten bien con el negro, suelen preferir los extremos. O son muy abiertas o muy cerradas.

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