«Lo mismo es arriba que abajo; el Macrocosmos y el Microcosmos, del átomo al Universo; de la célula al cuerpo; así todo es igual sin principio ni final»

En el instante mismo en que salimos del útero materno.

Cuando nacemos, en el momento justo de nacer, al marcar la primera respiración; un reloj cósmico se pone en funcionamiento, este reloj se le llamará vida, con todas sus vicisitudes, y ninguna será igual, cada humano vivirá la suya, pero en conjunto todos viviremos una en general. 

En el momento de nacer, es como si fotografiásemos las posiciones de los astros en el cielo y tuviéramos esta fotografía por bandera. Allí está grabado nuestros errores pasados, nuestra nueva misión, todo lo que nos podemos encontrar, lo que podemos hacer, y lo que no deberíamos hacer, el triunfo y el fracaso, el amor y el dolor y por fin la muerte.

Pero, esto no es sino el conjunto de herramientas con el que contamos para realizar nuestro proceso. El destino no está marcado sino que lo construimos día a día, con esas herramientas. Es lo que llamamos libre albedrío.

Este libre albedrío viene a ser como el actor de teatro que tiene que representar una obra y es tan buen actor que puede desempeñar cualquier papel. El Director le da la opción de elegir el papel que quiera representar, pero lógicamente dentro de esta obra y no de otra. Este ejemplo, comparándolo con la astrología sería pues, que el ser humano, puede elegir uno u otro camino, pero dentro de los caminos que tiene marcados y que serían, en su conjunto, toda la obra.

Las cualidades que tendremos en una encarnación, en unos será la bondad, en otros más inteligencia, en otros poca voluntad, en otros humanidad, en otros genios, etc. Y sus posiciones planetarias así lo reflejarán.

Sabido es que la Luna y el Sol influyen en las mareas, las cosechas, la madera, etc. Pero, también en el  comportamiento humano, en los partos, en los líquidos en general, en los peces, los mariscos, los  movimientos sísmicos, geológicos, etc. Sobre todo, la Luna y también el Sol, pero el resto de los    planetas y estrellas que pueblan nuestro sistema solar también aportan su granito de arena.

 Sabido es que el Ser Humano al igual que los vegetales tienen un elevado porcentaje de agua (en el Ser Humano del orden del 80%). Para el elemento agua es fácil recibir emisiones energéticas y tiene la capacidad de almacenarlas. Luego existen un ir y venir de energía que, en su origen es cósmico, producido por la emisión constante de los planetas; y esa energía se potenciará o disminuirá, dependiendo si llega o no con la misma intensidad o, también, siendo nula dicha energía para nosotros.

 Si pudiéramos medir con una fuerza semejante a la luz, la energía que tenemos al nacer, se observaría con el pasar del tiempo la razón de la Astrología.

 Sí, un Ser Humano, al nacer, recibe un porcentaje de energía de cada planeta, siendo dicho porcentaje, en unos planetas mayor que en otros. Pero en su conjunto necesitando ese porcentaje variado para funcionar bien. En el momento en que un planeta o varios, mediante cruces de energía entre ellos forman un mal aspecto, envían esa energía hacia nosotros, como por ejemplo ocurre con los eclipses de Sol o de Luna, entonces, en este momento, se produciría un déficit que afectaría en el lugar en donde este situado el planeta. Si se encuentra, por ejemplo, en la Casa del amor, afectará en las relaciones, si es la Casa de la salud, ésta variara, etc.. Si por el contrario, la posición de los planetas se hallan en un buen aspecto, eso es, potenciando su energía también se reflejará en el sector en el cual se encuentren dichos planetas, funcionando entonces ese sector mejor de lo esperado.

 En el estudio de las influencias planetarias sobre nuestra Tierra y sobre el Hombre es evidente que hay que situarse desde un punto de vista geocéntrico. Es decir, como si nuestra Tierra ocupará el centro del Sistema Solar. Por consiguiente, debemos observar los efectos de los diez factores celestes siguientes: Sol, Luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Plutón.

 A lo largo de la historia, el hombre ha tratado de interpretar los signos que, según él, podían ofrecerle una visión del futuro. Nuestra habilidad para predecir está limitada por nuestro incompleto conocimiento de cómo funciona el mundo y el universo y de que mecanismos estimulan la acción y la reacción humana. Recordemos, así mismo, la existencia del libre albedrío: el grado en que nuestros actos son producto de una decisión consciente y de cómo ejercitamos esta libertad de actuación.

 Los astrólogos serios siempre han aceptado siempre estas limitaciones. Predican tendencias más que acontecimientos, trabajando sobre amplios espacios de tiempo más que ofreciendo fechas específicas. Aunque luego, a nivel personal, algunos astrólogos, debido a su comprensión más amplia, de dicho estudio, reducen bastante estas limitaciones, ya que no es una ciencia estática, sino que avanza a medida que se profundiza en ellas y de este modo las limitaciones son muchas menos, y las predicciones más aceptadas, menos amplias sus fechas.

Por desgracia hay casi tantas formas deshonrosas de predicción como adivinos deshonrosos. Algunos han utilizado el nombre de la astrología para describir su trabajo. Y todo esto ha perjudicado y perjudica a los estudios serios realizados por los astrólogos serios.

¡SIGAMOS EN CONTACTO!

¡Nos encantaría tenerte al día con nuestras últimas noticias y ofertas! 😎

¡No enviamos spam! Lee nuestra política de privacidad para más información.

Share this...
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ir arriba
Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos y para mostrarte publicidad relacionada con sus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver política de cookies
Privacidad